Menopausia, todo lo que debes saber

Entre los 40 y los 55 años la mujer puede empezar a sufrir una serie de síntomas que no debe cometer el error de achacar a la edad. Sudoración, sofocos, sequedad vaginal, incontinencia urinaria, son síntomas que pueden ser tratados de muchas maneras y acudir al ginecólogo es el primer paso para solucionarlos. Sin embargo, el Día Internacional de la Menopausia ha revelado un dato poco positivo: en España más de la mitad de las mujeres entre 40 y 55 años no acude al ginecólogo de forma regular.

Y ello a pesar de que el momento de la menopausia supone un doble punto de inflexión para la mujer. Por un lado, debe llevar una vida saludable y cuidarse más que nunca. Comer correctamente, hacer ejercicio regular y no fumar, para alejarse así de la osteoporosis y las enfermedades cardiovasculares (primera causa de muerte en la mujer adulta española), por ejemplo.

Y por otro lado, empieza a sentir en muchos casos síntomas como sofocos, sudoración excesiva, sequedad vaginal y dificultad para mantener relaciones sexuales o incontinencia, que pueden afectar muy negativamente a su calidad de vida. La buena noticia es que estos síntomas pueden ser tratados, la mala es que la mujer española no acude lo suficiente al ginecólogo para comentar estos problemas con él y buscarle solución.

Ello hace que “acude a tu ginecólogo” sea el principal mensaje que los médicos españoles han escogido difundir en el Día Internacional de la Menopausia.

Prevenir la Menopausia, hoy más que nunca

La mujer no está lo suficientemente concienciada de la necesidad de cuidarse desde la infancia y la adolescencia para llegar con salud a la menopausia, así como para mantener esa salud y calidad de vida durante la madurez.

Y es que según datos de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia sólo el 40 por ciento de las mujeres españolas de 40 a 55 años acude alguna vez al ginecólogo. Un dato muy negativo, ya que las revisiones ginecológicas no sólo sirven para poder tratar los síntomas de la menopausia y mejorar la calidad de vida de la mujer. Además, ayudan a detectar de forma precoz enfermedades como los cánceres ginecológicos cuyo riesgo aumenta con la llegada del climaterio.

En España la edad media en la que la mujer llega a la menopausia ronda los 50 años y, afortunadamente, la esperanza de vida es muy alta, de 82 años, por lo que la cantidad de años que la mujer vive después de la menopausia es cada vez mayor, y es normal que quieran hacerlo con la mejor calidad de vida posible.

En la importancia del cuidado de la salud antes de llegar a la menopausia para mantener o incluso mejorar la calidad de vida. Y esa calidad de vida pasa por saber que la llegada de la menopausia no supone el fin de una vida activa, sino una etapa más, que debe ser plena en todas las facetas.

Patologías asociadas a la menopausia. La más frecuente y la más temida

El 85 por ciento de las mujeres menopáusicas en España sufre un deterioro en su calidad de vida por la llegada de esta nueva etapa. Este empeoramiento de la calidad de vida está ligado a la asociación de la menopausia con el aumento del riesgo de que aparezcan enfermedades cardiovasculares, osteoporosis, tumores ginecológicos y Enfermedad de Alzheimer al perder, entre otros, la protección de las hormonas estrogénicas.

La patología más frecuente tras la menopausia es la enfermedad cardiovascular, seguida de la osteoporosis y del cáncer de mama, pero es esta última la que más preocupa -con diferencia- a las mujeres. Sin embargo, la principal causa de muerte entre la población femenina en España es la enfermedad cardiovascular, principalmente por culpa del ictus o accidente cerebro-vascular.

Enfermedad cardiovascular:

A lo largo de la vida reproductiva, la mujer esta protegida ante los episodios cardiovasculares, pero con el descenso de estrógenos y progesterona propio de la menopausia se pierde esta protección y empiezan a aumentar los factores de riesgo de desarrollar este tipo de enfermedades.

Por otro lado, los hábitos de vida poco saludables que conducen a la obesidad, la hipertensión o la diabetes, junto con el hábito tabáquico también están incrementando la prevalencia de los accidentes cardiovasculares.

La osteoporosis:

Otra de las consecuencias del déficit estrogénico es la pérdida de masa ósea y por tanto, el mayor riesgo de fractura osteoporótica. La osteoporosis afecta a dos millones y medio de mujeres en España y cada año se registran 900.000 fracturas de cadera y 500.000 de vértebras.

Tal y como explica la Dra. Cancelo, “la fractura que más impacto tiene en la calidad de vida es la de cadera, tanto por su tasa de mortalidad (25 por ciento en el primer año), como por la imposibilidad de recuperar la capacidad funcional anterior a la fractura.”

Pero también es cierto que se puede prevenir en gran medida empezando desde la infancia con una dieta rica en calcio, realizando ejercicio físico regular, evitando el tabaco, etc. De este modo se puede prevenir la aparición de osteoporosis y aún cuando ya está presente, ayuda a evitar las fracturas.

El cáncer:

El tumor maligno más frecuente en la mujer española es el de mama, seguido del colorrectal y el de endometrio. Entre los 45 y los 65 años, la incidencia de tumores ginecológicos es mayor situándose “en primer lugar el cáncer de mama y tras él, el de endometrio, ovario, cérvix, pulmón y colon”, según el Dr. Palacios.

El pronóstico de todos ellos depende, en gran parte de un diagnóstico y tratamientos tempranos. En la actualidad, los especialistas cuentan con gran número de métodos de diagnóstico como la mamografía para el cáncer de mama, la ecografía en el cáncer de endometrio y ovario, citologías, biopsias, etc.

El Alzheimer:

Aunque no se ha podido demostrar la relación directa entre la carencia de estrógenos y la demencia o la enfermedad de Alzheimer, parece que la mujer tiene una cierta predisposición a padecer estas enfermedades. Se estima que una tercera parte de las mujeres mayores de 70 años desarrollarán algún grado de alteración en su estado cognitivo a lo largo de su vida.

No te descuides, muchos riesgos son evitables

Los expertos hacen hincapié en que la eliminación de factores de riesgo evitables y la adopción de medidas saludables en la mujer desde una edad temprana, pueden evitar o retrasar la aparición de estas patologías y mejorar de forma importante la calidad de vida en la madurez. “Para ello”, explica el doctor Palacios, “se deben aplicar una serie de medidas estratégicas basadas en la información, sobre todo en relación a la actividad física, nutrición, salud mental y menopausia; en la investigación, incluyendo muestras representativas de mujeres en los ensayos clínicos, y en el desarrollo de programas de prevención”.

Si no se ha hecho antes, entre los 40 y los 50 años se debe empezar a hacer ejercicio de forma regular, especialmente para reforzar la masa ósea y prevenir fracturas; abandonar hábitos nocivos como el consumo de alcohol y tabaco; seguir una dieta equilibrada que, por ejemplo, contenga aportes de calcio y vitamina D para quiénes padezcan o tengan el riesgo de padecer osteoporosis, o soja para reducir los sofocos; hacer “jogging” cerebral, es decir, ejercitar la mente para evitar la aparición de demencias en el futuro.

Junto a los hábitos de vida saludables y medidas de prevención, es fundamental que la mujer acuda de forma periódica al ginecólogo. Las mujeres con factores de riesgo de enfermedades asociadas a la menopausia deben acudir al ginecólogo al menos una vez al año.

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